Adéntrate en las entrañas de París, donde la Ciudad de la Luz se transforma en un reino de sombras y misterio. Las catacumbas de París, un osario monumental escondido bajo tierra, guardan secretos, leyendas y millones de esqueletos. ¿Quieres saberlo todo sobre ellas? ¡Sigue leyendo! Te lo contamos todo. Y recuerda: quienes han vuelto aseguran que es como ver la puerta del infierno y solo los más atrevidos han tenido la osadía de bajar. ¿Serás uno de ellos?
¿Qué son las catacumbas de París?
Las catacumbas de París son un cementerio subterráneo escondido en el corazón de la ciudad, un gran laberinto de escalones que suben y bajan en la penumbra. Está formado por una red de túneles y pabellones a veinte metros bajo tierra y contiene más de seis millones de esqueletos, la mayor concentración de este tipo en toda Europa.
Pero, ¿qué hay en las catacumbas de París? Calaveras y huesos apilados yacen en las profundidades, formando figuras caprichosas, capaces de provocar escalofríos e invitar a la reflexión. ¿Quiénes fueron aquellas personas?, ¿por qué permanecen sepultados en la Ciudad del Amor?
La temperatura media de las catacumbas es de 14º y el índice de humedad puede ser elevado en su interior, incluso en verano, un factor más para hacernos temblar.
¿Te atreves a visitar las catacumbas de París? Quizás no te queden tantas ganas tras conocer los misterios y leyendas que se cuentan sobre este tétrico lugar o… ¡puede que te atraigan aun más!
¿Por qué se hicieron las catacumbas de París y de qué año son? Origen e historia
Las catacumbas de París tienen su origen a finales del siglo XVIII, un momento en que las viejas minas romanas que atravesaban la capital francesa, se empezaron a utilizar como almacén de huesos humanos. ¿El motivo? Los cambios sociales hicieron que París se viera incapaz de dar sepultura a los muertos y se recurre tanto a fosas comunes como a llevar a cabo los entierros unos sobre otros, formando auténticas pilas de cadáveres. Esta situación, unida a los graves problemas de salubridad provocados por los cementerios de la ciudad, condujo a la creación de este gran osario que descansa bajo París.
Enfermedades y epidemias asolaban la capital de Francia y se necesitaba una solución urgente. Fue Alexander Lenoir, arqueólogo francés, quien tuvo la idea de utilizar las viejas minas para guardar los cadáveres.
En 1786 se decide el trasladar los primeros restos a las catacumbas. El primer cementerio en iniciar el viaje es el de Los Inocentes, en Les Halles. El 7 de abril llegaban los primeros restos a su destino definitivo. Al principio no se seguía ningún orden especial a la hora de colocar los restos que iban llegando, pero esta práctica cambia cuando Hericart de Thury, inspector general de las canteras, decide poner orden apilando los huesos largos y las calaveras, actuando de esta manera, como muros y columnas de restos humanos.
¿Dónde están las catacumbas de París?
Las catacumbas de París se extienden a lo largo de Avenue de Colonel Henri Rol Tanguy. Están ubicadas en las galerías de antiguas canteras romanas de piedra caliza, tal como adelantábamos, formando un laberinto misterioso que se ha convertido con el paso de los siglos en uno de los lugares más visitados de París.
El acceso a las mismas corresponde al nº1 de la avenida que acabamos de mencionar. Y, la salida de las catacumbas se sitúa en el n° 21 bis de la Avenue René-Coty.

¿Cuánto se tarda en visitar las catacumbas de París?
La duración aproximada de la visita a las catacumbas de París es de 1 hora. Los turistas deben recorrer un total de 131 escalones descendentes y 112 ascendentes, extendiéndose a lo largo de 1,5 km.
¿Cómo entrar en las catacumbas de París? Así puedes conseguir las entradas
Puedes comprar la entrada a las catacumbas de París directamente en la taquilla de la entrada, junto al cementerio de Montparnasse o bien comprar las entradas online. En internet encontrarás diversas plataformas de turismo donde conseguir los tickets con antelación.
Y, si quieres una experiencia guiada, adquiere las entradas a las catacumbas de París a través de París paso a paso, la mejor elección para evitar colas innecesarias y conocer el osario con todo lujo de detalles.
Antes de visitar las catacumbas, ten en cuenta que el suelo es irregular y resbaladizo por lo que se recomienda utilizar calzado cómodo. Además, recuerda que la espera a la entrada puede ser larga, así que, si vienes en invierno, te recomendamos traer ropa de abrigo.
¿Cómo ir a las catacumbas de París? Aquí tienes todas las indicaciones que necesitas para llegar:
- Metro y RER B: Denfert-Rochereau
- Autobuses: 38, 68
- Aparcamiento privado: Boulevard Saint-Jacques
- Vélib’: 2, avenue René-Coty
Horario de las catacumbas de París
El horario de las catacumbas de París es el siguiente:
De martes a domingo de 09:45 a 20:30 horas. Es importante tener en cuenta que las taquillas cierran a las 19:30 horas.
Como ves, las catacumbas permanecen cerradas los lunes y también algunos días festivos: 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre. En este punto cabe destacar que las catacumbas están abiertas los siguientes días, a pesar de ser festividades representativas en Francia: 14 de julio, 15 de agosto, 1 de noviembre y 11 de noviembre.
Curiosidades de las catacumbas de París
Además de ser un testimonio histórico y una atracción turística fascinante, las catacumbas de París están llenas de misterios que no dejan a nadie indiferente. Bajo el suelo de la ciudad, este laberinto de túneles no solo guarda millones de restos humanos, sino también leyendas, arte y secretos inesperados. A continuación, te traemos una selección de las curiosidades más sorprendentes de este lúgubre lugar:
¿Cuántos cadáveres hay en las catacumbas de París?
Se calcula que más de seis millones de esqueletos descansan en las catacumbas, convirtiendo este osario en uno de los más grandes del mundo. Tal como hemos descrito, tibias y cráneos se apilan formando un auténtico laberinto. Hoy en día, los visitantes pueden recorrer una pequeña parte de este complejo acompañados por guías, mientras descubren misterios y anécdotas del pasado.
¿Cuántos kilómetros tienen las catacumbas de París?
Con más de 300 kilómetros de túneles, las catacumbas son un entramado subterráneo que se extiende por gran parte de la ciudad. Sin embargo, solo un 0,5% de este inmenso sistema está abierto al público. Esta sección accesible incluye las famosas paredes de huesos y otros elementos emblemáticos. A pesar de esta limitación, el recorrido atrae a más de medio millón de visitantes al año. El resto del sistema permanece cerrado, convirtiéndose en un verdadero desafío para los más aventureros que se arriesgan a explorar estas zonas prohibidas, muchas veces con consecuencias fatales por la dificultad de orientación en este interminable laberinto.
Disposición de los huesos en las catacumbas de París
Uno de los aspectos más sorprendentes de las catacumbas es la disposición artística de los restos humanos. Entre las composiciones más llamativas destaca un corazón formado por cráneos, que simboliza tanto la vida como la muerte. Otro punto emblemático es la “Fuente de la Samaritana”, decorada con huesos provenientes del antiguo cementerio de los Inocentes. Este espacio rinde homenaje a las tradiciones funerarias del pasado.
No podemos olvidar la “Lámpara Sepulcral”, un monumento único en las catacumbas. Esta estructura fue creada como una medida práctica para permitir la circulación del aire en los túneles, con una llama que permanecía encendida constantemente. Hoy en día, sigue siendo un recordatorio del ingenio humano frente a las dificultades del trabajo subterráneo.
Arte en las catacumbas de París
Las catacumbas son mucho más que un osario. Los pasadizos albergan elementos artísticos y conmemorativos que reflejan la historia de la ciudad. Por ejemplo, aunque el poeta Gilbert no está enterrado en las catacumbas, algunas de sus frases y versos adornan los túneles, ofreciendo reflexiones filosóficas sobre la vida y la muerte. Otro punto destacado es la “Cripta de la Pasión”, donde un pilar está decorado con tibias y cráneos formando un tonel, conocido como la “Tibia Rotunda”. Esta obra fue creada en un evento clandestino en 1897, cuando artistas, burgueses y eruditos se reunieron para darle vida a esta impresionante estructura.
Cada rincón de las catacumbas parece esconder un mensaje, recordando lo efímero de nuestra existencia.
Las catacumbas como refugio
Está claro para qué servían las catacumbas de París en su origen. Sin embargo, aunque fueron diseñadas para albergar restos humanos, también se han aprovechado como refugio en momentos de crisis. Durante la Revolución Francesa, los habitantes de París utilizaron los túneles para esconderse y escapar del caos en la superficie. Décadas más tarde, en la Segunda Guerra Mundial, algunos miembros de la resistencia francesa encontraron aquí un escondite seguro desde el cual operar. Estos mismos túneles también han sido utilizados por exploradores urbanos, artistas y personas que buscan un espacio fuera del alcance de la vigilancia oficial. Las catacumbas siguen siendo un lugar lleno de contradicciones, donde la muerte y la vida se dan la mano.
Misterios y leyendas de las catacumbas de París
Las catacumbas están rodeadas de leyendas inquietantes que aumentan su aura misteriosa. Una de las más conocidas cuenta cómo, en 1961, un grupo de amigos decidió adentrarse en las catacumbas con antorchas. Durante la travesía, una ráfaga de viento apagó las luces, sembrando el pánico. Aunque uno de ellos logró encender su antorcha y encontrar la salida, descubrió con horror que sus compañeros ya no estaban tras él. Ninguno de ellos fue visto jamás.
Otra historia moderna ocurrió en 2004, cuando la policía descubrió una sala oculta equipada con una pantalla de cine, sillas, un bar con botellas de whisky y líneas telefónicas operativas. El misterio se intensificó cuando, días después, las autoridades volvieron al lugar encontrando la electricidad cortada y una nota que decía: “no tratéis de encontrarnos”.
Las catacumbas de París son mucho más que un osario; son una ventana abierta al pasado de la ciudad, un espacio donde la historia, el arte y las leyendas se unen para crear un lugar triste pero bello, tan real como intrigante.


