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El Palacio de Versalles

Palacio de Versalles

El palacio de Versalles (château de Versailles en francés) ha sido restaurado a lo largo del tiempo y rinde homenaje a los reyes que han contribuido a su esplendor.

Cuenta con 700 habitaciones, 2153 ventanas, 67 escaleras y 11.000 metros cuadrados de tejados. Su superficie total es de 67.121 metros cuadrados. Aunque sólo están disponibles para la visita 15.970.

El parque, de 850 hectáreas, llegó a abarcar 15.000 en los tiempos de Luis XVI.

Este símbolo de la monarquía absoluta, acoge cada año a unos 7 millones de visitantes del mundo entero.

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Índice

    Historia del Palacio de Versalles

    La historia del palacio de Versalles, conocido como el château de Versailles en francés, empieza en 1623, cuando el rey Luis XIII manda construir una modesta residencia para sus jornadas de caza sobre una colina ocupada por un molino de viento en el dominio de Versalles.

    Este pueblo, habitado en su mayoría por campesinos, se encontraba a una veintena de kilómetros al oeste de París.

    La transformación en palacio

    Nos trasladamos al año 1631, fecha en la que el rey decide derribar su vivienda para construir un verdadero palacio.

    La nueva residencia del monarca aumenta sus dimensiones: el nuevo pabellón de caza es ahora más ancho y más largo.

    Un año después, en 1632, Luis XIII adquiere la villa de Versalles.

    El Palacio de Versalles de Luis XIV

    Antes de entrar en más detalles, debemos viajar al 17 de agosto de 1661.

    Nicolas Fouquet, superintendente de las Finanzas, organiza una fiesta en su palacio de Vaux-le-Vicomte en honor del rey y de la Corte. El rey Sol nunca había visto nada tan bonito. Herido en su orgullo, manda llamar al talentoso equipo que había trabajado en Vaux-le-Vicomte.

    Es así como el arquitecto Luis Le Vau, el pintor Charles Le Brun y el jardinero Le Nôtre ponen rumbo a Versalles.

    Las primeras obras

    Luis Le Vau construye dos nuevas alas en el patio delantero: una para las cocinas y la otra para las caballerizas.

    Rodea con un balcón el cuerpo principal y cambia todos los tejados.

    Charles Le Brun se ocupa de la renovación de los interiores. En sólo unos años, el palacio mejora su aspecto físico.

    Hay que recordar que Versalles era una residencia privada en aquella época: sólo podían acceder la madre, su mujer María Teresa y algunos allegados del rey.

    Como curiosidad, en 1662, el rey Luis XIV decide construir un pequeño zoológico en los jardines. Consistía en un pequeño palacio y un pabellón con una cúpula rodeado de siete patios.

    Este mini zoo albergaba animales exóticos: avestruces, pelícanos y otras aves. Más tarde, llegarían fieras, un elefante, un dromedario y tres cocodrilos.

    A día de hoy, no queda nada de esto en Versalles.

    La ampliación de Le Vau

    Tras numerosas victorias militares, Luis XIV decide ampliar su palacio.

    Desea una residencia real donde alojarse de forma permanente junto a su consejo. Eso sí, el soberano quiere preservar el antiguo palacio de su padre Luis XIII y construir la nueva ampliación alrededor.

    Sin embargo, Luis Le Vau cree que es mejor derribar el antiguo palacio de Luis XIII y construir uno nuevo.

    A pesar de la opinión del arquitecto, el monarca cree que la solución ideal sería rodear por tres lados la construcción existente.  

    La fachada que da al patio quedaría intacta, con los ladrillos y el tejado de pizarra, mientras que la parte que da al jardín se haría en piedra.

    Sin lugar a dudas, la arquitectura del palacio de Versalles es perfectamente simétrica y responde a los delirios de grandeza de un mandatario sin igual.  

    Ampliaciones que no terminan nunca

    Desde 1677, Luis XIV quiere llevarse la Corte del actual museo del Louvre a Versalles. En 1680, el nuevo palacio se ha agrandado de manera considerable.

    En el patio interior, llamado el patio de Mármol, se han construido dos nuevas alas destinadas a los ministros.

    Jules Hardouin-Mansart añade dos nuevas alas a cada lado del edificio principal, una al sur y otra al norte. Este nuevo espacio servirá para acoger a la familia del rey.

    Finalmente, con 43 años, el monarca llega con su corte a Versalles, aunque las obras no terminarán hasta 1690.

    El interior del Palacio de Versalles

    Los Grandes Apartamentos

    Tal y como veremos más adelante con la galería de los espejos, la decoración del espacio interior forma parte del mayor lujo del château de Versailles.

    Le Brun supervisa la obras de los Grandes Apartamentos del rey y de la reina, situados en la primera planta con vistas al jardín.

    Los techos están magníficamente decorados.

    Estatuas y bustos antiguos se exponen acompañados de cuadros inmensos incrustados en las paredes de las habitaciones.

    Y como el Sol es el lema del soberano, seis de las habitaciones que componen su Gran Apartamento están dedicadas a una divinidad romana o a un planeta que gira alrededor del sol (Diana, Marte, Mercurio, Júpiter, Saturno y Venus).

    Los salones del Gran Apartamento

    • El salón de Apolo sirve de sala para el trono. En este espacio, el rey celebra sus audiencias, presididas por su célebre retrato realizado por Rigaud.  
    • El salón de Diana se utiliza como sala de billar. El monarca destaca en este juego. Este espacio alberga el busto de Luis XIV, obra maestra de Bernini.
    • El salón de Marte primero sirve como sala para la guardia real, luego, se convierte en sala de baile.

    La galería de los espejos

    En 1769, Luis XIV encarga a su primer arquitecto, Jules Hardouin-Mansart, la construcción de una galería cubierta en la gran terraza con vistas a los jardines.

    Este gran pasillo se extiende a lo largo de 73 metros, con una anchura de 10 metros y una altura de 12 metros.

    La iluminación desempeña un papel muy importante en el salón de los espejos, 17 grandes ventanales nos ofrecen una magnífica vista sobre los jardines y, al mismo tiempo, inundan de luz este espacio.

    Galeria de los Espejos del Palacio de Versalles

    Una lujosa decoración

    Cada arcada está compuesta por 21 paneles de espejos, los más grandes que se podían fabricar en aquella época.

    Lujo y orgullo nacional se combinan a la perfección.

    Los espejos son fabricados en París. La manufactura parisina compite nada menos que con los grandes maestros cristaleros de Venecia.

    Los pilares de mármol rojo sustentan unos capiteles decorados con la flor de lis y el gallo galo, símbolos de Francia.

    La decoración se completa con 8 bustos de emperadores romanos y 8 esculturas que representan a los dioses de la Antigüedad.

    El mobiliario diseñado por Le Brun y tallado por los mejores orfebres, es de plata maciza. Sin embargo, el elevado coste de la guerra de 1689 provoca que todo sea fundido.

    Una verdadera lástima. 

    La bóveda de la galería

    Sin duda, uno de los atractivos más interesantes de la galería de los espejos se encuentra en su techo. Charles Le Brun propone pintar en la bóveda escenas representando Apolo o Hércules, pero al rey no le entusiasma mucho esta idea.

    Teniendo al rey sol como protagonista, ¿quién necesita a dioses o héroes de la Antigüedad?

    El soberano se encuentra en la cima de su poder y gloria, así que ordena ilustrar todas las victorias y las buenas acciones de sus primeros 17 años de reinado. Una vez más la cifra diecisiete…

    Durante varios años, el artista realiza la más vasta decoración pintada en Francia, compuesta por 30 cuadros gigantescos. Los temas principales son la guerra de Devolución contra España y la guerra de Holanda, dos victorias de Luis XIV.

    Ubicado en el centro de la bóveda, se encuentra el cuadro llamado El Rey gobierna por sí mismo. En su centro, se representa al soberano sentado en su trono.

    Un poco más arriba, a la derecha, Marte, el dios de la Guerra, vestido con una armadura y una capa roja, mostrando al monarca la Gloria personificada, que se dispone coronarlo.

    Recepciones de lujo

    La galería de los espejos fue el escenario de bailes y conciertos, además de grandes recepciones. Sentado sobre su trono de plata maciza, Luis XIV recibe a los embajadores del mundo entero.

    El nacimiento de un imperio

    La galería de los espejos es el lugar elegido por Guillermo I para proclamarse emperador de Alemania el 18 de enero de 1871.

    Las tropas prusianas están a punto de invadir París y Napoleón III es apresado en Sedán.

    Nace la nueva República Francesa.

    Poco después, el ejército prusiano se retira. Sin embargo, la llegada al poder de Guillermo I en Versalles, será visto como una ofensa en toda Francia.

    Sobre todo, si tenemos en cuenta que Alemania se queda con Alsacia y la parte norte de Lorena.

    Luego veremos si hay o no una revancha.

    El tratado de Versalles

    En el párrafo anterior hablábamos sobre la posibilidad de revancha. Pues bien, ésta llega el 28 de junio de 1919 en la galería de los espejos.

    La firma del tratado, ratifica la paz entre Alemania y los Aliados y supone el final de la Primera Guerra Mundial.

    Además, Francia recupera Alsacia y Lorena.

    La Ópera Real del palacio de Versalles

    Para celebrar el matrimonio de su hijo, el futuro Luis XVI, y de María Antonieta de Austria, Luis XV ordena construir una extraordinaria Ópera.

    Esta sala, construida en madera, combina los tonos dorados, rosa, verde y azul. Además de ser muy amplia, está dotada de una acústica perfecta.

    Dispone de un mecanismo que permite desplazar el suelo al nivel de la escena.

    El museo de Historia de Francia

    El rey Luis Felipe (1830-1848), quiso convertir Versalles en un museo dedicado a “todas las glorias de Francia”.

    Para tal fin, destruye gran parte de los apartamentos del ala norte y sur, y encarga a los artistas de la época 3.000 cuadros que serán encastrados en las paredes.

    Hoy, el museo de Historia de Francia es el más grande en su especie: abarca 18.000 metros cuadrados.

    En la primera planta del ala sur, se encuentra la Galería de las Batallas. Sus 120 metros de longitud están dedicados a las principales victorias francesas: desde Tolbiac, ganada por Clovis en el 496, hasta el triunfo de Napoleón en Wagram en 1809.

    Jardines del palacio de Versalles  

    La creación de los jardines de Versalles exige un trabajo bestial. Hay que secar las ciénagas, transportar grandes cantidades de tierra para las plantas del jardín (anémonas, tulipanes, jacintos, narcisos, junquillos, claveles, adormideras etc.), y allanar el suelo.

    El paisajista Le Nôtre manda traer árboles de toda Francia para replantarlos en Versalles: robles, fresnos, hayas, cerezos, olmos, castaños, etc.

    Hasta 36.000 obreros y 6.000 caballos llegaron a trabajar en la construcción del palacio y jardines de Versalles.

    Un jardín a la francesa

    André Le Nôtre desarrolla en Versalles el estilo del jardín a la francesa. Se trata de construir un jardín regular que ofrece grandes perspectivas basado en un plan arquitectónico riguroso y geométrico.

    De la fachada del palacio y de los estanques, del camino Real y del Gran Canal, el panorama se extiende hasta donde alcanza la vista.

    En este tipo de jardín, la simetría se consigue corrigiendo la naturaleza. Podemos decir que es el triunfo del orden sobre el desorden.

    La avenida principal

    Los jardines de Versalles se organizan en torno a la avenida principal de los dos estanques y del Gran Canal.

    Cerca del palacio, se encuentra el estanque de Latone, cuyas esculturas representan a Latone y sus dos hijos (Apolo y Diana) rodeados de animales.

    La escena representa a Latone llamando a Júpiter, el padre de sus hijos, para que transforme en ranas, lagartos y tortugas a los campesinos que les faltan el respeto.

    Próximo al Gran Canal, Apolo, el dios del Sol, empieza su carrera cotidiana en su carro tirado por cuatro caballos, rodeado de cuatro tritones (divinidades marinas), y cuatros monstruos marinos.

    El agua, un problema

    La magia de los jardines de Versalles se basa en parte en la omnipresencia del agua: la que sale de las fuentes, la que desciende de las cascadas…

    El agua, fuente de alegría del soberano, pero también origen de múltiples quebraderos de cabeza para traerla hasta Versalles.

    En un primer momento, se construyen depósitos en los jardines para almacenar el agua. Sin embargo, debido al aumento del número de fuentes, la cantidad de agua almacenada no es suficiente.

    La máquina de Marly

    Para solucionar el problema de abastecimiento de agua, el ingeniero Arnold de Ville propone desviar el agua del Sena.
    En 1681, construye la máquina de Marly. Veamos cómo funciona:
    Una presa en el río Sena permite crear una caída de agua que acciona 14 grandes ruedas hidráulicas que activan 273 bombas superpuestas.
    El agua sube hasta los 150 metros y es conducida a través del acueducto de Louveciennes hasta los depósitos de Versalles.

    Unos jardines de fábula

    Alrededor de 300 estatuas de piedra, mármol, plomo o bronce fueron esculpidas por los mejores escultores de la época. Estas obras, diseñadas para decorar los jardines, relatan episodios de la mitología greco-romana.

    Cuando nos alejamos de la avenida principal, encontramos numerosos bosquecillos, donde cada uno cuenta una historia.

    Una de las grandes atracciones más pintorescas del parque, fue el laberinto realizado por Le Brun en 1662. En las intersecciones había 39 fuentes decoradas con animales de las fábulas de Esopo.

    Este era el lugar preferido del hijo de Luis XIV para pasear. Por desgracia, fue sustituido en 1775 por la arboleda de la Reina. 

    El Gran Canal

    En vez de secar las ciénagas situadas al fondo de los jardines en el eje central, André Le Nôtre propone al rey cavar el Gran Canal, que mide 1.675 metros de largo, 1.072 metros de ancho y 1.82 m. de profundidad.

    Más de 10 años serán necesarios para terminar esta gran obra.

    Góndolas, barcas y botes navegan sobre las aguas que se extienden a lo largo de 24 hectáreas.

    El espectáculo de las aguas musicales

    Cada año, entre abril y octubre, los sábados, domingos y algunos días festivos, el agua brota de todos los estanques del jardín al ritmo de la música de los compositores favoritos de Luis XIV.

    En verano, los sábados por la noche, los jardines se iluminan como en los tiempos de las grandes fiestas del Rey Sol.

    La primera guía de los jardines de Versalles

    Luis XIV quiere tanto a sus jardines que él mismo escribe una guía llamada Forma de enseñar los jardines de Versalles.
    En su manual propone itinerarios a los visitantes (cortesanos, mandatarios extranjeros…)
    Los jardines de Versalles sirven de modelo e inspiración a toda Europa.

    El Gran Trianon

    Luis XIV quiere huir de Corte, disfrutar de momentos íntimos. Por ello, en 1670, manda destruir el pueblo de Trianon, al noroeste del parque de Versalles.

    La idea es construir una residencia privada. Al edificio resultante se le conoce como el Trianon de porcelana, debido a que en la decoración interior predominaba la cerámica.

    Años más tarde, el rey decide destruir su vivienda (considerada demasiado frágil) y reemplazarla por una más sólida.

    Como el espacio exterior es de mármol rosa, el edificio recibe el sobrenombre de Trianón de mármol.

    Los jardines de esta nueva residencia están perfectamente cuidados: las flores y las plantas se van cambiando todos los días.

    Algo único.

    El pequeño Trianón

    El pequeño Trianon (Petit Trianon) es el símbolo de una monarquía que busca algo más de intimidad.

    Desde sus orígenes, este dominio siempre aparece reservado a las mujeres.

    Impulsado por Madame de Pompadour, inaugurado por Madame de Barry, convertido en el lugar favorito de María Antonieta y salvado del olvido por la emperatriz Eugenia.

    El dominio de María Antonieta

    El 15 de agosto de 1774, la reina María Antonieta recibe de su esposo una llave con 531 diamantes incrustados. La llave que abre la puerta del Pequeño Trianon.

    Con este acto, Luis XVI concede la propiedad del lugar a su esposa. Nunca antes en Francia una reina había sido propietaria de su palacio.

    Sus iniciativas (transformación de los jardines a la manera anglo-china, la creación del poblado y el teatro) le darán la fama de mujer despilfarradora y frívola.

    Sin embargo, en sus actos hay una búsqueda de una vida más simple, por supuesto, reservada a una élite, pero alejada de las obligaciones del Château de Versailles del Antiguo Régimen.

    Los más interesante del Pequeño Trianón es:

    • Los jardines a la inglesa
    • El poblado de edificios rústicos
    • La Gruta donde María Antonieta se encontraba el 5 de octubre de 1789 cuando los parisinos iban hacia el palacio de Versalles
    • El Teatro de la Reina

    Ubicación

    Place d’Armes
    78000 Versailles
    Francia

    Cómo llegar

    -RER C: Versailles Château Rive Gauche (subir al tren con dirección Versailles Chantiers o Versailles Rive Droite)

    Horario

    – Temporada alta (del 1 de abril al 31 de octubre):
    Palacio: de Martes a Domingo de 9:00 a 18:30
    Jardines: todos los días de 8:00 a 20:30

    -Temporada baja (del 1 de noviembre al 31 de marzo):
    Palacio: de Martes a Domingo de 9:00 a 17:30
    Jardines: todos los días de 8:00 a 18:00

    Precio

    -El primer domingo del mes gratis entre los meses de noviembre y marzo

    -Adulto: 20€ (incluye acceso al palacio, jardines, dominio de Trianon y exposiciones temporales)

    -Gratis para los menores de 18 años

    -Gratis para los ciudadanos de 18-25 años de la UE


    -Entrada gratuita con Paris Pass y Paris Museum Pass.

    Lugares próximos

    -La Défense (14,2 km)

    -Torre Eiffel (14,7 km)

    -Bois de Boulogne (10.2 km)
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